Represión

El estraperleo era esquivoso, como muchas cosas lo son en épocas de guerra. Una de las cosas en las que muchos no se fijan en esa clase de gobierno rígido es en su arquitectura, en la que las formas rectas y estrictas están acebradas entre la represión y el fascismo.

Le gente se encorva ante el peludeo de subsistir día y noche, con el remontamiento de la supervivencia con cada amanecer y la frágil estalactita filosa que se tambalea encima de sus camas al anochecer.

Sin el precioso lujo que traen las celebraciones de Baco, sin el libertinaje de espíritu que nos provee el cuartanal de la pasión, sin el destello fruto del fruto de los coheteros, sin la habilidad de controvertir con el viento en las alas, tan solo podemos disfrutar el lento crecimiento de la grama rociada por la lluvia matutina.

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Proyectos

Soy una persona a la que le gusta saturarse de proyectos. Quizá porque le tengo miedo a andar haciendo nada, aunque todos mis proyectos tristemente terminan en eso. Son pocos los que he acabado y al final me justifico diciendo que tal vez ese proyecto no era para mí.

Una característica que he notado recientemente en todos mis proyectos es que buscan tener un impacto en las personas que hay en mi entorno o personas a las que les llega mis mensajes.

Algunos de mis proyectos han sido:

  • Publicaciones de economía, sociedad e historia en fb.
  • Blog de poesía en verso.
  • Blog de poesía en prosa.
  • Blog de programación en Python.
  • Blog de crítica de discos.
  • Blog de crítica de libros.
  • Blog de crítica de películas.

Sin duda el actual proyecto es el que más ha tenido frutos visto de una manera personal. Me siento feliz y es porque acabo de darme cuenta que tengo que tener un equilibrio entre la satisfacción personal y la satisfacción que puedo proveer a otras personas con lo que hago.

Podría decirse que a final de cuenta un hobby es para alegrarme a mi mismo, pero no hay contra-argumento al decir que me alegra alegrar a otras personas.

El nuevo grupo

Hoy haré lo que nunca hago. Relatar una parte de mi vida en este blog.

Quizá no sepan que aparte de escribir microrelatos/poemas también soy ingeniero civil y maestro de bachillerato. Enseño algunas de las materias más odiadas por el estudiante promedio: matemáticas y física.

Siempre trato de hacer que en mis alumnos se desarrolle esa curiosidad innata que tienen todos los seres humanos; algunas veces tengo éxito, otras no.

Sin embargo, ayer fue un día muy especial, porque en mis años de experiencia como docente ninguna vez un grupo me había pedido con tal entusiasmo que les dejara actividades del tema que habíamos visto recién. Generalmente las actividades se reciben con una mala actitud, ya sea debido a que obviamente no son las únicas actividades que les encargarán, o a causa de que simplemente no quieren hacer nada al llegar a sus casas. Pero el que esas personitas hayan superado esos dos grandes obstáculos me hizo sentir bien, y sin duda hizo que mi esperanza por el futuro se reanimara.

Primavera

Las hojas relucen con la belleza que es capaz de conseguir aparentar el recuerdo de las ramas esbeltas y estériles de las nevadas.

Los oidos de aquellos capaces y con la voluntad de escuchar rebosan de sonidos que reflejan la permanencia, el nacimiento y el renacimiento de los seres con los que cohabitan.

Los ojos reflejan la paleta de colores brillantes con las que se ha pintado la realidad; el recurso con el que las especies buscan llamar la atención. El movimiento se hace claro, ya no hay más quietud, la naturaleza baila al vaivén del apareamiento, del vuelo del polen, del agitar de las alas de las abejas y de las aves.

Todo crepita bajo el fulgor de un sol renacido, de un sol que no se cansa de la irreverencia del río que refleja su imagen, de la tierra que roba su calor, de la vegetación que se alimenta de su luz; ese astro infinito, ese sol que nos da vida.

Catálogo de colores

Eres la mujer con el catálogo de colores en el pecho. Lo abres y me pides que escoja uno ¿Cómo voy a negarme? La curiosidad del misticismo posterior me embriaga y me seduce, sé bien que tus ojos dejan un rastro en la realidad de allí a donde se posan, que tus manos dejan resbalosa la superficie que tocan y que tus pies hacen lo contrario, que tu saliba sala la tierra y provoca tormenta.

Sé bien que el color que escoja marcará mi destino, pero para bien o para mal, si es por ti, que así sea.

Piel de ébano

Nació la mañana y con ella despertó. Se dio cuenta de que no sabía nada, no recordaba nada y que estaba completamente solo.

Pero al intensificarse la luz del amanecer un brillo de ébano llamó su atención: Una mujer de piel negra se encontraba sentada en una pequeña roca, a la orilla de un río, jugueteando con la punta de sus pies la superficie del agua, perturbando lo que de otra manera hubiera sido un flujo perfecto.

Ninguno de los dos dijo nada, él la observó por un momento, y luego se interesó por el entorno que se revelaba ante los caprichos de una estrella moribunda: Un páramo se extendía en toda la vista, con rocas milenarias, cadáveres de árboles condenados a permanecer erguidos y todo el terreno seco. Miró al río y le pareció un milagro que existiera agua en ese paisaje.

Se sentó, dejó que la soledad lo inundara por completo, y cuando su espíritu estaba a punto de fracturarse, la mujer de ébano profirió:

“Hay otros”.

El hombre se levantó y, sin despedirse, partió en busca del alivio de su soledad.

Minotauro

Sus gritos fueron una llamada de atención para mi espíritu; su llanto la lluvia que cubrió el pasado; sus palabras aquello que empaló a mi orgullo.

Y la vi sin observarla, la escuché sin oirla y la besé sin tocarla. Cómo podría si la distancia es tan grande…  pero no tanto como para renunciar a todo.

Mis dudas son las nubes grises que han opacado la luz de esa bella estrella que se dedica a iluminar mi vida ¡Basta! ¡Ya no más! He de cegarme con su resplandor con la esperanza de escuchar su voz, de tocar su piel, de beber de sus labios. Solo eso necesito para alcanzar la plenitud.